Dora el pan: En una sartén con un poco de aceite (puedes usar el mismo que luego usas para la carne), dora las 5 rebanadas de pan hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados. Retíralas y colócalas en la licuadora (las usarás más adelante).
Asa los tomates, cebolla y ajo: En un comal o sartén bien caliente (sin aceite), asa los 3 jitomates, la rebanada de cebolla y los 2 dientes de ajo hasta que estén ligeramente quemados (con manchas negras). Esto les dará un sabor ahumado increíble. Retira del fuego, quita las partes más quemadas (si lo deseas) y colócalos en la licuadora junto con el pan dorado.
Licúa la salsa: Añade a la licuadora los cacahuates pelados, la cucharada de adobo de chipotle, 2 cucharaditas de consomé de pollo en polvo y 1 taza de agua. Licúa hasta obtener una salsa espesa y homogénea. Prueba y ajusta el consomé o la sal si lo necesita. Si queda muy espesa, agrega un poco más de agua; si muy líquida, añade más pan tostado (de tener) o reduce después. Reserva.
Dora el filete: En una olla u olla de presión (o sartén hondo), calienta la cucharada de aceite. Sazona el filete con sal por ambos lados y dóralo a fuego medio-alto hasta que esté sellado y ligeramente dorado por fuera (no es necesario que esté cocido por completo en este punto).
Cocina la carne con la salsa: Vierte la salsa licuada sobre el filete en la olla. Añade las hojas de laurel, el tomillo, la mejorana y la pimienta. Tapa la olla y cocina a fuego medio-bajo durante 15-20 minutos (o hasta que la carne esté tierna, dependiendo del grosor). Si ves que la salsa se espesa demasiado, agrega un poco de agua caliente para mantener la consistencia deseada. Remueve de vez en cuando para que no se pegue.